Para los creadores de Stranger Things fue muy fácil mostrar la homosexualidad de los años 80 porque esta práctica “ya cabe” sin ningún problema en un 2025. Hoy es común ver en las pantallas de televisión a dos mujeres jóvenes besándose, pero no fue así en las sociedades de 1987 donde según estaba ubicada en tiempo la historia.
Agustín Laje es uno de los pocos escritores que han señalado que la llamada "comunidad LGBTTTI" hoy está sobreexhibida en todas las plataformas de ficción y canales de televisión, un lugar que los activistas siempre denunciaban y afirmaban que los gays no se mostraban.
La normalización de la homosexualidad es uno de los objetivos que Netflix logrará para las siguientes décadas del Siglo XXI. Quizás la sociedades del 2050 serán laxas a distintos temas y los creadores de esta plataforma nunca reconocerán que, alguna vez, ésta fue una de sus metas.
Usando marionetas como Bad Bunny, la élite globalista está obsesionada por cambiar la mentalidad de las próximas generaciones.
El Siglo XX fue influenciado por el pensamiento de Marx, Foucault y Freud, pero a su vez esta tríada fue permeada por todo el pensamiento occidental, desde los filósofos griegos hasta los pensadores de la Revolución Francesa.
Nosotros como miembros de una sociedad occidental estamos influenciados de una u otra manera por los arriba mencionados; seguimos leyendo a un Santo Tomás de Aquino, a un San Agustín (354-430), pero también a los ensayistas Iberoamericanos como Octavio Paz, Paulo Freire hasta llegar al politólogo Agustín Laje.
“El enemigo” (ya saben quién) es el que mantiene en depresión a los jóvenes, y una forma de escapar, de salir de la depresión que enseña la serie y que también es la enseñanza cristiana, es el agradecimiento.
Max huye de Vecna cuando ella enfocó sus pensamientos: Max hizo a un lado lo negativo visualizando los momentos de felicidad.
Olvidar los malos momentos del pasado y quedarnos con los que nos causan felicidad, no sólo es una técnica psicológica para no ser atrapados por la depresión, es un consejo que escuchamos desde grupos de autoayuda hasta en los retiros católicos.
Mike, Dustin, Lucas y Will entendieron que Vecna deseaba raptar a los niños por ser débiles, maleables y manipulables. Otra referencia quizás indirecta a las enseñanzas de Cristo sobre la inocencia de los niños y su valor.
En Stranger Things los niños ponían los ojos en blanco, parecían poseídos; en la vida real sabemos que esto se visualiza en una persona cuando está sufriendo una posesión demoniaca.
Los guionistas nos contaron que "su villano" algún día fue un niño explorador tierno e inocente, que perdió su inocencia y endureció su corazón cuando dentro de una cueva asesinó con una piedra a un adulto, con el paso del tiempo se convirtió en un ser perverso.
Aunque nos califiquen de “fanáticos religiosos”, Stranger Things mostró a un villano muy parecido al que los católicos no siempre somos conscientes de su espantosa existencia, precisamente porque no lo hemos visualizado materialmente hablando.
A veces los productos de la cultura pop refuerzan la idea que el mal existe.
Sabemos que la historia de Stranger Things no se realizó para estar conscientes de un peligro que nos asecha constantemente como cristianos, y se lee en Efesios capítulo 6: versículo 10:
"La lucha no es de carne. Es una batalla espiritual”.






































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