Lo que LA MADRE DE JESÚS pronunció en ese día quedó plasmado para la eternidad en la Biblia.
María LO ASEGURÓ: ELLA sería llamada bienaventurada por todas las generaciones; y es eso precisamente lo que los católicos de todo el mundo han hecho durante los últimos siglos cuando oran el Avemaría.
Rezamos, pero decretamos. Proclamamos y recitamos con una prosa que parece haber sido redactada por el mejor escritor. Con ritmo, belleza lírica y tajante en sus aforismos.
Ahí, María se vuelve a autonombrar:
“ESCLAVA DE DIOS PADRE”.
Se advierte también que nuestro Dios judeocristiano pone en su lugar a los pobres que lo imploran y a los ricos que lo olvidan.
Pero en el Magníficat siempre se recalca a un Dios misericordioso que la Biblia muestra.
La Magníficat es una obra de arte.
Creas o no creas; AL MIRAR EL TEXTO con “las gafas” de un crítico literario ASEGURAMOS que hay poética en esos renglones.
Lo que es considerado poético es considerado arte porque es bello. Y en el arte está la belleza.
(1) El Magnificat (o Magníficat, frecuentemente llamado «La Magnífica») es un famoso cántico bíblico de alabanza entonado por la Virgen María, registrado en el Evangelio de Lucas (1:46-55), donde exalta la grandeza de Dios y su opción por los humildes.




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